Me apena darme cuenta de que
al comenzar un nuevo año escolar, haya profesores y administradores que se
sientan aliviados con la idea de limitar y hasta dejar por fuera la tecnología
de los colegios. Es lógico, la tecnología trae consigo mucha frustración y
obstáculos: hay que adecuar la conectividad inalámbrica, responder a las
dificultades disciplinarias que se presenten con los estudiantes que hagan mal
uso de sus dispositivos, lidiar con los imprevistos técnicos que se presenten,
ayudar a los padres para que se sientan cómodos y enterados de lo que sus niños
hacen con la tecnología. Y no se puede dejar atrás que se requiere de un
constante entrenamiento y apoyo a docentes para incentivar una verdadera
transformación digital.
En mis años de experiencia he
podido ver cómo muchos colegios se esfuerzan por lograr la integración de la
tecnología en el proceso de aprendizaje mientras lidian con varias de estas
situaciones y estructuras:
1. Desenredando los cables
Si los cables están
enredados, así mismo será la experiencia para maestros y alumnos que entren al
salón de clase para utilizar la tecnología. Dar tiempo y recursos para asegurar
la fluidez en el uso de los sistemas es esencial. Esta parte debe ser invisible
para los usuarios, y es precisamente donde descansa una gran parte del éxito
futuro. Docentes y alumnos perderán su confianza si a diario deben enfrentar
problemas de conectividad e instalaciones hechas sin tener en cuenta sus
necesidades.
2. Encontrando el adecuado
SGA (Sistema de Gestión Académica)
Puedo parecer cansona ya con
el tema, pero no dejo de insistir que un SGA debe ser intuitivo, fácil de usar,
y brindar oportunidades para hacer al aprendizaje más organizado y eficiente,
desde su primera implementación. Si me preguntaran recomendaría Schoology. Lo conocí en Cartagena
para el Encuentro de Tecnología y Currículo en el Colegio Jorge Washington. Su
representante nos hizo una demostración y me resultó muy atractivo por su
interface similar a Facebook. Los docentes pueden postear anuncios, tareas,
crear calendarios, publicar las notas, y entregar retroalimentación a sus
estudiantes en tiempo real. El elemento que más me enamoró fue su ambiente ampliamente
colaborativo en el que compartir es esencial para aprender. Queda claro que me
parece sumamente importante que un colegio invierta su tiempo y su dinero en
escoger su SGA y garantizar que toda su comunidad lo use.
3. Trabajando en Equipo
Los docentes que trabajan
colaborativamente en diferentes equipos pueden acelerar la adopción de la
tecnología, así como el aprendizaje contagia a todo el staff en lugar de
quedarse entre algunos maestros interesados. Y cuando los maestros modelan la
colaboración, los estudiantes tienen la oportunidad de ver a los docentes
trabajar juntos para crear soluciones.
Y si me preguntan si vale la
pena atravesar por estas molestias, responderé que absolutamente, porque somos
los responsables de preparar a nuestros niños para un futuro que aún no
comprendemos. Debemos construir plataformas para aprender, en la que los
estudiantes sean capaces de ver y establecer conexiones a través de diferentes
contenidos y áreas disciplinarias, siendo la tecnología el puente que los una.
No hay comentarios:
Publicar un comentario